El viaje a China lo realizamos durante el mes de agosto, del día nueve de agosto al día nueve de septiembre. Ya había viajado con anterioridad muchas veces durante este período de verano, pero el calor húmedo es extremo, y no me acostumbraré nunca!

Primero fuimos a Beijing cinco días, y después a Shanghai tres semanas y media. Durante la estancia en Shanghai nos desplazamos a Yixing (zona de la tierra púrpura, país de cerámica y de teteras) y a Hangzhou (àrea de agua y de té), una de las ciudades más bonitas de China, pero también una de las más calurosas.

Los vuelos de Barcelona a Beijing, via Estambul y a la vuelta de Shanghai a Barcelona, también vía Estambul, los realizamos con Turkish Airlines. La ida muy bien, mucho más rápida que la vuelta y un servicio con un aprobado justito. Quiero valorar el rápido acceso dentro del aeropuerto de Estambul (Ataturk) desde la zona de llegada a la zona del nuevo embarque para el enlace.

Hoy día diez de agosto de 2010 hemos llegado a Beijing. El tiempo en Beijing es caluroso con una sensación de mucho calor (35ºC), nada agradable, acompañados de unos niveles de humedad muy altos. El avión ha llegado a las 14:00h y la tía mayor (er yi) nos ha venido a buscar en el aeropuerto para llevarnos directamente en el lugar donde nos alojaremos los 4 días que estaremos en Beijing; en casa de la abuela. El piso de la abuela o “waipo, por parte de madre” como le llaman en China, está situado muy cerca de un gran mercado de té, que se caracteriza por tener la mayor concentración de tiendas de té de toda la ciudad. El piso no es tan grande como el que vivía antes pero es mucho más cómodo para su día a día. Nosotros nos hemos instalado en la segunda y última habitación de la vivienda. La señora que ayuda a la abuela duerme en el sofa-cama “shafa”. Ella misma prefiere dormir aquí ya que le encanta la comodidad de este sofá. Yo lo he probado y también me encanta. En China la mayoría de camas para dormir son rígidas con una superficie dura, a la cuál ya me he acostumbrado y me funciona muy bien. El “jetlag” lo llevamos encima ya que son las ocho de la noche y no nos aguantamos de cansados. A la una de la madrugada ya estamos despiertos!

Hoy segunda noche en Beijing, hemos ido a dormir a la misma hora que ayer, pero a las tres nos hemos despertado y es por eso que ahora estoy escribiendo estas líneas. Creo que mañana ya notaremos el “jetlag” con menos intensidad. Ayer por la noche hicimos “jiaozi” en casa y recuperé la nostalgia que tenia de otras veces que habíamos hecho en Shanghai con los papas de China ( en China cuando te casas, los padres de tu mujer pasan a ser también tus padres, llamándolos también de esta manera. En caso contrario puede ser una ofensa). Esta vez noté un progreso importante, basado en la estética final. Nos encantan las empanadillas y aún más cuando están fritas “jian jiaozi”. Antes de que nos viniera a buscar la tía “eryi” con su coche hemos desayunado empanadillas fritas. Ya en el coche he vuelto a recordar el caos circulatorio que hay días tras día en la ciudad. De todas formas mucho mejor que hace diez años. Pensad que hace diez años te podía pasar cualquier cosa en la carretera o en la autopista. Literalmente si no habías creído nunca con vuestro Ángel de la Guarda, era momento de empezar a creer. Palabras que me dijo un viejo conocido la primera vez que visité China, sólo llegar a Shanghai, ahora hace diez años.

viaje a china 24

Los días pasan rápido y hoy toca la visita al mercado de té. Al llegar al mercado hemos visto que el número de tiendas de té había crecido considerablemente. Mi pregunta siempre es la misma, ¿Cómo es posible que tantos negocios puedan vivir de lo mismo en una misma zona? Si no habéis estado, no os podéis imaginar la cantidad de tiendas y tiendas que hay. En las zonas donde hay menos gente, como por ejemplo las terceras plantas de los centros comerciales dedicados al té, los vendedores te llaman para enseñarte el producto que tienen. No me llaman porque soy extranjero, me llaman por la necesidad que tienen de vender ya que he observado que también llaman a cualquiera que pase delante de ellos. Uno de los trabajos que nos encanta y nos ayuda a descubrir nuevos productos y ampliar también nuestro bagaje sensorial es entrar en las tiendas que nos llaman la atención, que tienen algo distintivo y establecer una relación con ellos. Acabamos de entrar en una tienda que solo tienen té de Yunnan (té negro, té verde, té blanco, puerh,…) y nos han aconsejado probar un puerh “bingcha” fermentado de la marca “zhongcha” de 2001. Es un puerh de hoja madura donde la infusión cada vez es más oscura y más dulce en boca. Al finalizar cada taza de té, tenemos la sensación agradable en la parte frontal de la boca, y en la parte superior de la lengua. La propietaria de la tienda nos comenta que es una señal de buen puerh. La astringencia es poco marcada pero la infusión es persistente en boca, señal de un puerh envejecido. Es por este motivo que nos ha interesado y hemos comprado un disco por 350RMB.

Después de comer muy rápido y mal al medio día, alrededor de las seis de la tarde hemos ido a comer, con la familia de JingJing al primer restaurante de pato pekin “Beijing Kao Ya” establecido en Beijing. “Beijing Kao Ya” significa pato laqueado de Beijing. Hemos disfrutado muchísimo y para terminar el día, antes de ir a dormir, hemos realizado una vuelta nocturna en coche por la ciudad.

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