En primavera, es el tiempo ideal para salir de excursión, y nosotros siempre tenemos la preocupación de pensar en un lugar interesante para salir a pasear. Hoy jueves, día 1 de Mayo, fiesta laboral, después de la comida del mediodía necesitábamos tomar un té. Así que hemos calentado agua, llenado el termo, preparado la tetera japonesa de fundición Monte Fuji y dos vasos de cerámica Raku que nos habían llegado el día anterior y nos hemos dirigido a la zona alta del barrio de Grácia, dirección al Parque Güell.

En el camino hay un poco de subida, pero… no importa, es el preludio que se tiene que pagar para poder disfrutar de un Tie Guan Yin King en el parque. Durante la subida, charlar acorta el camino, mirar las casas y sus jardínes también, y sin darnos cuenta hemos llegado a destino.

A mi (Jing Jing) no me gustan las palomas, pero hoy me he sentido un poco diferente. Creo que la explicación la puedo asociar a los olivos que teníamos al lado, donde las palomas ya no eran palomas sinó que eran “entes” mensajeros de la paz. Mientras estábamos en el buen camino de encontrar el sitio ideal, nuestro entorno era un bullicio de idiomas distintos. Alegría, tranquilidad, harmonia es lo que estábamos buscando… y al final lo hemos conseguido.

Un patio pequeño con columnas de piedra, penetrado por potentes rayos de sol, ha sido el lugar final elegido para dejar nuestra pequeña mochila, que suerte, ha coincidido que a pocos metros de nosotros había un artista tocando jazz con un saxo. Musica en vivo, agua caliente y Tie Guan Yin; no hay nada mejor que esto. El Tie Guan Yin, enseguida que entra en contacto con el agua caliente, desprende su característico aroma. Un aroma que te remonta a los buenos momentos que has pasado con él, entre ellos la conferéncia de ¨Té y Salud¨ que hemos realizado hace pocos días en el Ateneu Barcelonés y en CasaAsia, donde Albert aconsejaba; “tomad buen té, los compuestos químicos no están en las mismas cantidades en un té de buena calidad que en un té de baja calidad”. Con esta premisa y con el entorno que nos ha rodeado durante todo el rato hemos disfrutado de una agradable experiencia.

No sé si el señor Gaudi también era amante del té o no, o… si tuvieramos oportunidad de conocerle… ei ei ei volviendo a la realidad, no queda más que contaros que os aconsejo apuntaros un día o tomar por vuestra cuenta un BUEN TÉ en el parque Güell.

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