Los Tres Reinos (como resultado de la descomposición del imperio Han) y las Seis Dinastías, a caballo entre la grandeza Han y la sublimación y cosmopolitismo de los Sui y Tang, constituyeron un período de vital importancia para el desarrollo del arte.

  • Seis Dinastías (220-589)
    • Tres Reinos (220-280)
      • Wu (222-280) – Capital Nanjing
      • Shu Han (221-263) – Capital Chengdu
      • Wei (220-265)
    • Jin del Oeste (265-316)
    • Los dieciseis Reinos (304-439)
    • Las dinastías del Norte (386-581)
      • Wei del Norte (386-534)
      • Wei del Este (534-550)
      • Wei del Oeste (535-556)
      • Qi del Norte (550-577)
      • Zhou del Norte (557-581)
    • Las dinastías del Sur (386-581)
      • Jin del Este (317-420)
      • Liu Song (420-479)
      • Qi del Sur (479-502)
      • Liang (502-557)
      • Chen 557-589

La quiebra de las instituciones y del sentimiento de colectividad condujo a un fuerte individualismo  y consecuentemente al auge del Taoísmo, lejos de los dogmas confucianos.  El taoísmo respondió a una crisis nacional y se convirtió en la religión autóctona de la salvación individual que se desarrolló en dos niveles:

  • la especulación filosófica tan apreciada por los Shih
  • y los ritos mágico religiosos exigidos por los Nung con una ferviente respuesta popular.

En el campo artístico esta individualidad favoreció una intensa creatividad cuyo máximo exponente fue la expresión artística de la caligrafía y el desarrollo de nuevas formas poéticas.

El budismo, penetró en China a través de las rutas comerciales iniciadas con la dinastía Han. La escuela del budismo Mahayana fue la que se conoció en China, extendiéndose más tarde hacia Corea y Japón. La difusión del Budismo en China se realizó fundamentalmente a través de los comerciantes en el año 65 dC, cuando se tienen los primeros datos fidedignos sobre el Budismo en China. Un siglo más tarde, en el 148 dC, se iniciaron las primeras traducciones de textos budistas del sánscrito al chino, favoreciendo su difusión a todos los niveles. En el año 300 dC, existían más de ciento ochenta monasterios budistas en Changan y Luoyang, teniendo por tanto una relación más directa con la desintegración del confucionismo. El Budismo en China entró rápidamente en contacto con la filosofía taoísta por la proximidad de los supuestos filosóficos, especialmente conceptos como el de la no-acción, la ausencia de método y la búsqueda de la individualidad. El desarrollo de lugares necesitados de unas formas arquitectónicas (pagodas y monasterios) y una decoración (escultura y pintura capaces de cubrir las necesidades del clero y los fieles) es cuando el budismo se integró en el arte.