Hay distintas características que pueden indicar el tiempo en estantería de un té, dependiendo siempre de la experiencia del comprador (muy importante). De todas formas lo más fácil sería consultar a la tienda de confianza donde has comprado el té. Allí té podrán explicar sobre la cosecha y el año del producto.

De hecho no es malo que un te sea viejo, siempre que su evolución o envejecimiento se adecuado. Hay tés que por su proceso de elaboración permiten de forma más interesante un envejecimiento que otros. Entonces, es muy importante saber lo que buscamos cuando compramos un té viejo. Muchos tés viejos han perdido todo su carácter a cambio de nada. Es aquí donde nosotros tenemos que ser capaces de identificar primero si es un té viejo y después si vale la pena comprarlo.

Para poder diferenciar un té fresco de un té viejo, en términos generales, las características principales son el color y el aroma en seco y si hay dudas el color y el sabor en infusión. Digo en términos generales ya que no quiere decir que sólo haya estos parámetros, pero si que estas características son determinantes.

Lo que hace que este té cambie al paso del tiempo es su almacenamiento (entorno, envase, tipo de té, cantidad de té,…). Su modificación en su composición de micronutrientes y microorganismos hará que su perfil organoléptico también se modifique.

También es importante saber que un té que no tenga un color más verde no quiere decir que sea más viejo, ojo con esto, ya que sobretodo depende del carácter y de las características de cada té según su proceso de fabricación.

qingming long jing

Para poder diferenciar el té fresco del té viejo es imprescindible probar, probar y probar. Tener una referencia clara ayuda mucho a poder identificar el tiempo que puede tener un té desde que fue elaborado. Un buen ejercicio es comprar un té clásico como es el Long Jing. Comprarlo originario de Zhejiang, de la cosecha más reciente y conocer cuál es el sabor, el aroma, característico de este té. A partir de esta referencia se puede empezar a trabajar. Otro ejercicio puede ser el de comparar el mismo té en distintos lugares y ver que diferencias hay…, o comprar el mismo té de diferentes añadas… De esta forma, y guiado por alguien que entienda, puedes aprender a identificar cual es más fresco y cual es más viejo.

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